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EL AMANTE JAPONÉS. Isabel Allende

el_amante_japonesLa última novela de Isabel Allende, El amante japonés (Plaza y Janes editores, 2015), se construye en torno a dos personajes femeninos, Alma Belasco e Irina Bazili. Ambas llegan, con distinta motivaciones, a un especial hogar de ancianos. Una ingresa como residente y la otra, como cuidadora. Cada uno de ellas arrastra consigo una historia oculta que el cariño y la amistad logran sacar a la luz.

Alma, la protagonista, una anciana distinguida y con una gran fortuna, ofrece un trabajo como secretaria personal a Irina, una joven inmigrante de Moldovia que apenas subsiste con lo que gana en la residencia para ancianos. La bondad de la joven y el buen trato para con los residentes del hogar, logran conquistar a la anciana acostumbrada a mandar y a mantener distancia con quienes no pertenecen a su círculo social.

La cercanía de la muerte motiva a Alma a poner en orden sus recuerdos estampados en cartas y antiguas fotografías. Para esto contrata a Irina y acepta la ayuda de su nieto, Seth. A través de este proceso, surgen su infancia de inmigrante desde Europa a Estados Unidos escapando de la guerra, su vida con la familia Belasco, su amor oculto con Ichimei, un jardinero japonés, su matrimonio con el hijo de los Belasco y su maternidad, entre otras facetas de su existencia. Asimismo, en forma paralela, Irina recuerda su infancia, su llegada al país y los abusos a los que fue sometida.

La intensidad del amor y de la pasión entre Alma y el jardinero japonés es el trasfondo de toda la obra. Desde los ocho años, cuando se conocen en la mansión de los Belasco, hasta la muerte de ambos, pasados los 80 años, ese amor no se extingue. Aunque ambos se casan con otras personas, movidos por las propias exigencias de cada una de sus culturas, los encuentros –y desencuentros- se sucenden a través de toda la novela.

La narración contruida por Isable Allende tiene los saltos temporales necesarios para mostrar las distintas etapas en la vida de la anciada, de Irina y de Ichimei. A través de los textos, en los que se atisvan reminicencias del realismo mágico, especialmente en el uso de hipérboles, la autora logra crear ambientes y atmóferas intimistas con personajes que, rápidamente, son “queribles”. Destacan la bondad y sencillez de Isaac Belasco, el “patriarca” de la familia que recibe en Estados Unidos a la protagonista, y la sabiduría y templanza de Takao Fukuda, el jardinero padre del amante de Alma. Junto a estos, el niño, el joven, el hombre y el anciano Ichimei Fukuda es descrito como un ser sensible, delicado y con una gran libertad interior. A través de las cartas que le escribe en distintos momentos de su vida, el amante japonés muestra su interior lleno de sabiduría.

En síntesis, la novela, con un estilo depurado y con frecuentes reflexiones acerca de la vejez, el amor, el arraigo y el desarraigo, se eleva por sobre el relato centrado en la infidelidad. La historia de amor devela la incapacidad de compartir vitalmente con otro ser distinto. Se le puede aceptar, respetar y hasta querer, pero no compartir la vida. Esto lo entiende y lo sufre Alma que no se atrevió a dar el paso. Cuando se decide, ya es demasiado tarde.

Claudio Jorquera Aceituno
Maipú, diciembre de 2015