PUBLICAN LA PRIMERA BIOGRAFÍA AUTORIZADA DEL PAPA LEÓN XIV
Recientemente se publicó en español el libro «León XIV: ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI» (Debate, septiembre de 2025), escrito por la periodista y vaticanista experimentada estadounidense Elise Ann Allen. En este, la autora construye un amplio perfil del Papa León XIV, desde sus orígenes en Chicago y su misión en Perú hasta su elección pontificia. Incluye, además, la primera entrevista oficial del pontífice, donde expone sus prioridades pastorales y desafíos para la Iglesia y la sociedad.
La biografía se construye en torno a una serie de testimonios de personas que conocieron a Robert Prevost antes de ser elegido como León XIV. A partir de cada una de esas conversaciones, citadas e identificadas adecuadamente, la escritora elabora el relato desde las raíces familiares y vocacionales hasta la elección papal.
La contextualización eclesial y sociopolítica de la vida comunitaria, de oración y de compromiso con la justicia social de Robert, permite a la autora elaborar un perfil amplio y misionero para comprender al papa actual.
La experiencia peruana en la vida de Prevost, una etapa extensa e importante, ocupa gran parte del libro. Desde 1985 hasta 2023, con algunos tiempos fuera del país, ocupó diversos cargos. Entre otros, vicario parroquial, profesor y formador del seminario de los agustinos, colaborador en obispados y obispo nombrado por el Papa Francisco. Al ser nombrado Prior General de los Agustinos dejó el país entre los años 2001 y 2013. Sin embargo, siempre mantuvo preocupación y comunicación por la Iglesia de Perú y por sus amigos: catequista, pobladores, mujeres, campesinos.
La Iglesia peruana a la que llegó Robert estaba tensionada por las orientaciones de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas que, desde Madellín, hasta Aparecida, han querido aplicar las enseñanzas del Vaticano II, destacando la opción preferencia por los pobres.
Hay tres fotografías en el libro que permiten ilustrar parte de la vida de Robert en Perú.
En la primera el P. Roberto recoge firmas para solicitar la creación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) en Trujillo, el año 2000, en pleno régimen de Fujimori. Su preocupación por la defensa de los derechos humanos, especialmente de los más vulnerables, fue uno de sus sellos.

El P. Roberto, según uno de los seminaristas, “siempre animó a los seminaristas a involucrarse en ese tipo de actividades como un ejercicio espiritual y pastoral de acompañamiento al pueblo en medio de su sufrimiento, pero sin sucumbir a la política partidista o a las ideologías políticas”.
En la segunda imagen, Robert está junto a un joven matrimonio que bautiza a su hija. Él es el padrino de la niña y le hace caras graciosas y juguetonas para divertirla.

En cada etapa y con diversos cargos, Robert fue un pastor cercano, con “olor a oveja”, como diría el Papa Francisco. En el estilo de su trabajo misionero “empezó a confiar proyectos y tareas importantes a equipos de laicos, en muchos casos liderados por mujeres (…) esta visión de corresponsabilidad (es) como un preludio de lo que el papa Francisco eventualmente denominaría sinodalidad”. (César Piscoya, estudiante agustino)
Esta participación, cercanía y compromiso con los habitantes de diverso pueblos se expresó, entre otras cosas, en una nueva visión de la parroquia.“Esta metodología permite hacer todo muy cercano. La parroquia [física] no es el centro […], es el momento central, pero están las pequeñas comunidades, donde están los líderes, donde se lleva la liturgia, la catequesis, el encuentro.” (Padre Adolfo Guevara, entrevista con la autora, 25 de junio de 2025.)
La tercera fotografía corresponde a la mediación entre dos políticos en disputa. El obispo Prevost consigue que se unan para enfrentar juntos uno de los problemas de la región.

El actual León XIV siempre mostró capacidad para concertar encuentros y logar unidad en situaciones conflictivas. Esta capacidad la tuvo como sacerdote, prior y obispo. Especialmente en conflictos dentro de la propia Iglesia. Su claridad y firmeza, le costaron, también, ataques -incluso- hasta en su elección pontificia. Uno de esos ataques provino de miembros prominentes del Sodalicium, una organización católica que el obispo Prevost investigó y que el Papa Francisco suprimió.
“Fue esta combinación de dones —ser un administrador fuerte, un organizador y canonista dotado, un pastor capaz y atento, y un guía espiritual cercano y personalmente comprometido— lo que dejó una impresión tan profunda de Robert Prevost en su comunidad en el norte del Perú, desde su primera visita, en 1985, así como en la segunda y los diez años que le siguieron, en Trujillo, sin contar los años que más adelante pasaría en Chiclayo como obispo”.
La segunda parte del libro corresponde a la primera entrevista que el papa da a una periodista. En esta aborda temas globales como Gaza, Ucrania, China y EE.UU., además de debates eclesiales sobre sinodalidad, mujeres, ecumenismo e inteligencia artificial.
En síntesis, con testimonios cercanos, Allen ofrece un retrato humano y actual de un líder que busca tender puentes en un mundo dividido, donde la sinodalidad puede convertirse en un antídoto contra la división. El Papa León lo expresa así: “Se trata más bien de respetar, de entender la vida de la Iglesia por lo que es y decir: «Tenemos que hacer esto juntos». Eso ofrece una gran oportunidad para la Iglesia, para que se relacione con el resto del mundo. Desde la época del Concilio Vaticano II, eso ha sido significativo, y todavía queda mucho por hacer».